Este no es el control remoto de antes
     

El autor echa un vistazo al transmisor de 30 kW en 106.5, ‘The Shark’.
La sección 73.1400 de las reglas de la comisión de Estados Unidos se titula “Supervisión y control del sistema de transmisión”.

Por James Withers

A diferencia de las reglas que existían en la época de nuestros abuelos (¿alguien se acuerda de las lecturas de medidor por hora?), ahora los requisitos son, como mucho, un tanto imprecisos. Por ejemplo, el párrafo (a), (4), establece que “en el caso de las operaciones (…) por control remoto, no hace falta supervisar o controlar todos los parámetros de la emisora si el licenciatario tiene buenos motivos para creer que su estabilidad es tan buena que la supervisión y el control son innecesarios”.

Perfecto. Ahora, los “buenos motivos” de una persona pueden ser una mera tontería para otra (o para un inspector).

Entonces, ¿qué se debe supervisar? Desde hace mucho tiempo los fabricantes de transmisores vienen dando ejemplos de tensión y corriente de placa, y, a veces, envían potencia a las terminales de la interfaz de control remoto, pero no mucho más. Antes, todas las emisoras usaban un medidor de frecuencia remota para supervisar la frecuencia de la portadora, pero con los PLL (bucles de fase sincronizada) y, últimamente, los relojes digitales (y la sincronización con GPS), ese parámetro se ha convertido en uno de los tantos que, por “buenos motivos”, podemos creer que se mantendrán estables.

Yo prefiero cargar todo. Es fácil de hacer, gracias al control digital, la respuesta de voz e Internet, que se combinaron para que la radio pudiera reinventar el control remoto de los transmisores.

Lejos de los engorrosos remotos de antaño, con relés paso a paso y circuitos analógicos, los controles remotos modernos son, en pocas palabras, infalibles. Además, han seguido el camino de otras computadoras, porque cumplen con la Ley de Moore. Es decir, existen varias órdenes de magnitud más poderosas que las de hace 30 años, pero cuestan mucho menos, en dólares ajustados a la inflación.

Por ejemplo, todos los remotos que vi cuando estábamos construyendo la nueva FM tienen un puerto LAN integrado, un navegador Web y un puerto USB para conectarlos directamente a una computadora local.

Como el establecimiento cuenta con una conexión de banda ancha, tomé una computadora portátil sin usar y la conecté directamente con el remoto.

Con LogMeIn (existen otras versiones de este servicio Web), puedo acceder a la computadora portátil de manera simple y ver la interfaz gráfica de usuario del control remoto. La aplicación de software facilita el acceso para establecer varios modos de alarma en cada canal, capacidad de registro y modos de alerta mediante POTS, celular o correo electrónico.

La GUI (interfaz gráfica de usuario, para aquellos que no dominan las oscuras artes de la TI) cuenta con ingeniosas representaciones de medidores analógicos, que prefiero antes que las lectoras digitales. La interfaz Web también es agradable, ya que me permite ahorrar el costo de una línea de teléfono fijo en el establecimiento.

La computadora portátil de acceso remoto aporta beneficios no relacionados, pero valiosos.

Allí cargamos archivos Adobe de los manuales de cada equipo que hay en el establecimiento. ¡Se terminaron las estanterías de libros destartalados con manchas de café!

En un ataque de exceso tecnológico, también agregué una cámara Web a la computadora, con zoom, paneos e inclinaciones. ¿Cuál es la presión en la línea de transmisión? Bueno, simplemente inicio sesión y hago un acercamiento con la cámara en el medidor de nitrógeno así puedo controlarlo desde la comodidad de mi cocina, mientras tomo café todavía en pijama (ese café que, como dije antes, ya no derramo sobre los manuales técnicos).

Compré un detector de movimiento económico y lo conecté a una alarma de estado del remoto. Si se activa, puedo iniciar sesión en la computadora portátil con mi teléfono inteligente y ver qué sucede. Si alguien entra, puedo hacer que la cámara Web grabe y cargue todo el episodio, al menos hasta que se lleven la computadora portátil (que tiene más posibilidades de desaparecer que la fuente de alta tensión de 680 kilos).

En un sentido más amplio, poder “observar” el transmisor completo tiene sus beneficios.

Los IPA de estado sólido de mi equipo tienen luces de estado en el panel delantero. El control remoto también, al igual que el excitador y varias otras cajas. No es posible conectar todo eso a un control remoto, pero con la cámara Web, la supervisión en tiempo real es simple. Cuelguen tiras de nailon de colores en la abertura de calefacción, ventilación y aire acondicionado y podrán saber si el ventilador funciona, incluso aunque desconozcan el estado del compresor. La lista de parámetros que se pueden supervisar con un remoto moderno está limitada solamente por el esfuerzo que tengan ganas de dedicar a descubrir cómo conectar el remoto.

¿Y lo básico? ¿De verdad necesitan hacer panorámicas y acercamientos como un fotógrafo de noticias desempleado que busca la próxima foto del millón? ¿O simplemente necesitan supervisar lo mínimo: la corriente de placa, el voltaje de placa, la potencia directa y listo?

Resulta que aunque quieran lo más simple, los controles remotos de tecnología actual con registro automático suman algunos factores a la experiencia.

El registro automático permite que el ingeniero alerta observe algo más importante que una lectura instantánea: la tendencia de las cosas.

El registro automático puede controlar todo: la temperatura del edificio, la temperatura del aire externo, todas las lecturas de medidores importantes; en definitiva, todo aquello que quieran tomarse el tiempo de configurar. Al revisar ese archivo periódicamente, es posible detectar cosas que pueden parecer correctas si solo se echa un vistazo de vez en cuando, pero que podrían no ser tan benignas si se tiene en cuenta la línea de tendencias.

Antes, todos los transmisores contaban con personal cada vez que estaban al aire. Esto no era sólo una norma, sino que además tenía sentido desde un punto de vista operativo, ya que los transmisores de esa época (y los tubos que los alimentaban) tenían una alarmante tendencia a variar, tanto en frecuencia como en potencia. En cambio, los transmisores modernos son increíblemente confiables.

De todos modos, hasta el modelo Cadillac de estado sólido más novedoso está hecho de miles de piezas individuales, y para cada una hay un tiempo promedio definido entre fallas. Además, muchas de esas piezas pueden hacer que la máquina del dinero quede totalmente fuera de servicio.

Invertir en un control remoto de tecnología actual y tomarse el tiempo para implementar todas sus funciones es una buena garantía (por no decir barata) para evitar cortes imprevistos.

Jim Withers es un colaborador de Radio World.

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